
Carmen Ribés: «Reseña de la introducción a ‘Cómo terminan los análisis'»i
Intervención en el Primer encuentro del Taller de Investigación sobre las enseñanzas del pase en la CdA
7 de abril de 2025
Como ha dicho Jacinto, iniciamos esta actividad en relación con el “Seminario de Investigación sobre el pase” que ha puesto en marcha el Consejo y el Directorio de laELP, en una fórmula inédita. Hasta ahora, por lo que yo recuerdo, los testimonios de pasese leían en Jornadas o eventos de una u otra clase pero no eran difundidos para ser leídos, estudiados, debatidos en este formato. Este formato es el del ámbito de las Comunidades y las Sedes de la ELP. Hubo espacios de pase, que Paloma Blanco hizo posibles, pero creo que esta fórmula de articular las Sedes en el afán de consolidarnos como Comunidad es particularmente adecuada al tema del pase. Creo además que tiene algo de novedad, de invención.
Y lo digo con intención, desde luego porque, quizá la comparación sea abusiva por mi parte, pero es el primer rasgo que Miller señala en este Preliminar y voy a señalar tras el comentario de Ana.
El Preliminar se organiza en 5 apartados.
- Presentación de los textos relativos a la práctica, a lo que Ilama “el procedimiento” del pase en la institución psicoanalítica, es decir en la Escuela. Nos vamos a fijar especialmente en este aspecto, que resultó el más polémico. Miller señala enseguida que la polémica que siguió a la propuesta del pase, no cuestionaba el “momento del pase”, lo que llamamos así, sino el procedimiento.
- Lo relativo a lo que llamamos el “momento del pase”, es decir a los aspectos clínicos en relación con el final del análisis y el “ser analista” (salvo error de mi parte, Miller no utiliza aquí la expresión “deseo del analista”). Esta segunda parte tiene todo su desarrollo en la “Proposición del 9 de octubre sobre el psicoanalista de la Escuela” por dar el título completo que, según creo, trabajaremos en otras sesiones. Pero ya llamo la atención sobre el hecho de que hay una cita de la “Proposición….” en cada uno de los apartados salvo el último. Sigue siendo el gran texto de referencia aunque el pase no se circunscribe al pase de la “Proposición”. Un texto inagotable.
- Lo que Miller llama “sus reflexiones actuales” que giran en torno a la nominación propiamente dicha y a sus efectos subjetivos. E institucionales.
- El carácter paradójico de lo que Lacan esperaba del pase.
- La última enseñanza, como dije antes.
Por mi parte, voy a tratar de interesaros hoy en el aspecto institucional más bien que en el clínico, que trataremos en otro momento seguramente. Además de que Ana ya ha hecho un recorrido detallado de esta introducción y no querría repetirme mucho.
El pase, señala Miller nada más empezar, es “la invención (más controvertida) de Lacan”. No es cualquier palabra para nosotros, hace referencia a la emergencia de un saber nuevo, inédito (en la Nota Italiana, por ejemplo) en el final del análisis o a la invención sintomática, por ejemplo, en el ámbito subjetivo, que permite el anudamiento de los tres registros lacanianos.
Invención, continúa Miller, “solidaria de una definición original del psicoanalista”. No hay en este texto explicaciones muy detalladas a propósito de esa definición original, algunas indicaciones en la página 15. Pero no la podemos perder de vista porque nos remite demanera inmediata a la “experiencia original” que define a la Escuela en el Acta deFundación . Definir a la Escuela como experiencia, como todos sabemos, tiene en Lacan el valor de anudar a la Escuela con la experiencia del análisis.
La invención de Lacan solidaria de una definición nueva del psicoanalista son sintagmas que nos dan la medida de la apuesta de Lacan.
Nada correlativo en Freud. Lacan en estado puro, diría yo. Sintagmas que anudan Escuela y pase.
La continuación del Preliminar lo hace ver precisamente en la mención a “la famosa disolución”, como la llama Miller. La disolución de la Escuela de Lacan no fue ajena al pase, como todos sabemos, de manera que esa Proposición, incluso votada y aprobada no logró llevar a término el procedimiento. “El pase es un fracaso”, dirá Lacan a no mucho tardar; “la Escuela funciona a contracorriente de aquello para lo que había sido creada”, dirá en los Escritos de la Disolución.
Es así, nos señala Miller, y es ésta la tercera frase crucial del inicio de este Preliminar, que “la tarea nos quedó a nosotros”.
¿Quienes son ese nosotros? En primer Iugar, como todos sabemos también, la Escuela de la Causa, definida por el propio Lacan como contra experiencia de esa “experiencia original” que él había querido.
La contraexperiencia del pase, que Miller detalla en las páginas 11 y 12, y en lo que he llamado el apartado 4, produjo la renovación de una experiencia que, en adelante, tendría un efecto de transmisión tal que despertó en las Escuelas que se habían ido creando el deseo de poner en pie esa misma práctica, ese mismo procedimiento.
Y así, nuestra Escuela es la Escuela del pase.
En “El Banquete de los Analistas” Miller subraya que la Escuela de Lacan se funda en dos tiempos: el primero el del Acta de Fundación, el de la experiencia original, el segundo el de la “Proposición….”, el de la definición original.
Como veis, estoy acentuando el aspecto institucional. En la Introducción que estamos comentando se pueden seguir varias líneas de trabajo. Espero que las abordemos en sesiones posteriores. Yo he elegido esta precisamente para subrayar ese carácter institucional de la actividad que estamos iniciando. No me parece que el anudamiento, la vinculación del pase con la Escuela, sea inmediatamente evidente. No lo ha sido siempre para mí y por eso creo que puede no serlo para otros.
Es mucho más evidente, quizá, la relación del pase con el final del análisis, cuestión pendiente desde Freud (págs. 12 y 13) . Y todos sabemos también que “Lacan decía haberlo creado (el pase como procedimiento) para esclarecer las vías por las que un analizado llegaba a convertirse en analista por razones distintas a las alimenticias” (p. 10). En la Proposición lo llama “la sombra espesa que la Escuela puede dedicarse a disipar”.
¿Cuál es la originalidad de este procedimiento? Se pregunta Miller en la misma página.(Invención, original, son términos que acompañan al pase; no dejo de señalarlo porque me parece que indican una referencia a lo que de Freud no dejaba de quedar pendiente).
Es un procedimiento original en que, al contrario de lo acostumbrado en las Sociedades analíticas herederas de Freud -Sociedades, es el término de Lacan en la “Proposición….”, lo destaco porque no dice la IPA- o en otras Sociedades o Instituciones, la universitaria sirve de ejemplo, el acceso al “título superior”, dice Miller, a la consideración más elevada, lo que para nosotros es el A.E., está en manos de las“autoridades competentes”, de los profesionales experimentados.
Y todos nos sabemos de corrido que en el pase son analizantes, y no analistas “notables”, barones, decimos, quienes pueden otorgar un título del que ellos mismos no disponen. Los pasadores, elegidos por sorteo y votación, son analizantes en el “borde” (p. 10) de terminar su análisis y supuestamente capaces de reconocer a quien, en el borde, ha dado un paso más.
Aquí está la primera cita de la Proposición. Y me parece lo más parecido a una definición de pasador: acogerán (el testimonio) desde lo más vivo de su propio pasado (p. 10 y p. de la Proposición). Es decir más acá del momento conclusivo (en el que estaría el pasante) pero en el propio borde del final y habitado por el des-ser. ¿Qué es el des-ser? (No es éste el único des-ser de la Proposición). Miller lo dice en la misma página: “la pérdida de su ser pasado”. Ahí está el borde de la terminación del análisis.
Quien está en ese borde, en esa pérdida, puede apreciar mejor si alguien -el pasante-, está más allá o más acá de ese borde, ha llegado o no a un paso más que el pasador.
Pero centrémonos en el aspecto institucional.
Este procedimiento no es original sólo porque sea desacostumbrado, es original porque “ofrece la solución al problema de la Sociedad Analítica”, me permito citar la “Proposición…”. Es decir que el pase, el procedimiento y particularmente los pasadores mismos son parte esencial de la solución del problema que Lacan aísla en las Sociedades de su tiempo y propone a su Escuela.
“La solución consiste en la distinción entre jerarquía y gradus”
Y Lacan establece esa distinción ya en la figura de los pasadores que, como ha dicho Ana, tienen la potestad de decidir sobre la concesión de un título que ellos mismos no ostentan. Es decir, efectúan en acto la separación jerarquía/gradus cuya confusión está en el origen del problema que supuestamente el pase podría amortiguar o solucionar (Preliminar, pág. 10).
Y es que el problema del que se trata, no es cualquier problema: “hay solidaridad, seguimos con la Proposición, entre el atascamiento, incluso las desviaciones que muestra el psicoanálisis, y la jerarquía que en él reina” (Proposición Pág. 10).
“Atascamiento y desviaciones” (en la teoría, en la práctica analítica) señala Lacan en el año 1967, el año de “La lógica del fantasma», que promueven, que mantienen efectos que el psicoanálisis didáctico -como sabemos el término dejará en ese momento de estar en uso- tendría como finalidad liquidar.
“Es el efecto que ensombrece la práctica del psicoanálisis cuya terminación, objeto y finalidad misma se demuestran inarticulables después de medio siglo de experiencia”. Terminación, objeto y finalidad no es lo mismo pero es innegable que esos términos hacen referencia al final del análisis. Lacan lo señala en relación con el didáctico, como hemos dicho, y Miller en lo que llama “desafío a la concepción de Freud” (p. 13) en relación con el final del análisis, que también Ana ha destacado.
Nuestra Escuela tampoco es ya aquella a la que Lacan le hizo la propuesta del pase. Como Miller señala en la página 12, las modificaciones seguidas en la puesta a punto de la contra-experiencia facilitó y avivó el deseo en las otras Escuelas, como hemos dicho antes. No podía ser menos si entendemos la práctica del psicoanálisis según la noción deLacan: una cura psicoanalítica es equivalente a una demostración; un proceso lógico que exige una conclusión.
Pero no querría terminar sin recordar que, “igual que el río va al mar”, estamos siempre en el riesgo de la recaída en esos efectos que Lacan señala en la Proposición, “en la necesidad de tomar distancias con la experiencia del inconsciente”, como dice Miller al final de este volumen. Para mantenernos, para mantener en la Escuela la dimensión de experiencia analítica que Lacan quería para ella, hemos de concebirla como susceptible de ser interpretada analíticamente. Y es lo que esperamos de los AE.
Carmen Ribés. Miembro de la ELP y de la AMP. Sede de Granada.
[i] Miller, Jacques-Alain (2022): “Preliminar”, Cómo terminan los análisis. Grama, Buenos Aires, pp 9-21.