Paloma Blanco: «El analista, el discurso y la identificación desegregativa«

Comentarios sobre el debate suscitado en el Segundo encuentro del Taller de Investigación sobre las enseñanzas del pase en la CdA
16 de mayo de 2025

Con relación al debate suscitado en la última sesión del taller sobre el pase, me gustaría compartir estos comentarios.

El analista ocupa el lugar que el Amo (S1) ostenta en el discurso del Amo, que es también el del inconsciente. Recordemos, sin embargo, que el discurso del analista es el reverso del discurso del Amo. No debemos confundir al Amo con el agente, con aquel que actúa.
Como leemos en El banquete de los analistas (p. 258):

Luego, el analista est
á en el lugar del amo, pero al mismo tiempo no puede identificarse con

él. La escritura a traduce su impotencia para identificarse con el amo, aunque ocupe su lugar.”

El analista ocupa ese lugar porque es ubicado por el analizante como Sujeto supuesto Saber y como Otro. Pero no debe confundirse con estos lugares. Debe estar advertido de que es el lugar de la causa para el analizante el que ocupa. Es decir, el analista se sostiene en el lugar de semblante de objeto a, lo que muestra claramente que no hay significante del analista ni identificación posible como tal.

En La dirección de la cura y los principios de su poder, Lacan ya indica que el lugar del analista no es el ejercicio de ningún poder, sino una posición vacía que permite el despliegue del inconsciente:

El analista sólo puede situarse como soporte de la función que se define como la de hacer presente la división del sujeto en el acto mismo de su palabra” (
Écrits, 1967, p. 619). Asimismo, en Lacan pour Vincennes! (1975), del que Jacques-Alain Miller hace un comentario en Todo el mundo es loco, se señala que:
Hay cuatro discursos. Cada uno se toma por la verdad. Solamente el discurso analítico se exceptúa. Valdría más que éste dominara, puede uno concluir, pero justamente ese discurso excluye la dominación; dicho de otro modo, él no enseña nada. No tiene nada de universal: por eso no es materia de enseñanza”.

De allí que el propio afán de enseñar sea delirante, porque presupone un universal. Cada discurso implica una impostura frente a lo real. El lugar de esa impostura es el del agente, situado sobre la barra que recubre el lugar de la verdad. Subrayamos aquí el término lugar” respecto a la verdad, la verdad como un lugar, no como un atributo.

El discurso analítico excluye la dominación porque no enseña ni universaliza, su operación es única, incomparable, y su lógica es la del no-todo. Esto se corresponde con el lugar del saber en el discurso: el saber no aparece como un S1 amo, sino como un saber disjunto, fugaz, como el esp de un laps”, como un saber que se contenta con siempre recomenzar”.

La enseñanza y la transmisión del psicoanálisis no cesan de no inscribirse. Pero el momento del pase es un relámpago en el que, por un instante extraordinario, la transmisión cesa de no escribirse. Este instante toca lo real no sólo por la vía del imposible, sino también por la vía de la contingencia, que es otro nombre de lo real.

En este contexto, Éric Laurent propone el concepto de identificación desegregativa como una modalidad que rompe con las identificaciones al Ideal propias del discurso del Amo. En lugar de promover pertenencias que segregan, esta identificación se basa en la singularidad del síntoma. Así, el pase —como momento de formalización del sinthome— promueve una identificación sin universal, sin modelo a imitar, y por eso no segregativa.

Laurent afirma:

Se trata de una identificación desegregativa, en el sentido de que no se basa en una pertenencia, en una serie, sino que se refiere al uno solo de un decir. Es una identificación a un modo singular de goce, sin posibilidad de generalización” (Laurent, 2019, p. 103). De este modo, la Escuela, el pase, y el lugar del analista, tal como lo concibe Lacan, se sostienen no en el Ideal, sino en lo real del goce, en lo singular sin patrón común, en un lazo que no segrega.

Paloma Blanco. Miembro de la ELP y de la AMP, AME, AE de la Escuela Una (2021-2024).

 

Referencias:

– Lacan, J. (1967). La dirección de la cura y los principios de su poder. En Escritos (pp. 585-645). Buenos Aires: Siglo XXI, 1971.

– Lacan, J. (1975). Lacan pour Vincennes! Inédito, citado en: Miller, J.-A. (2011). Todo el mundo es loco. Buenos Aires: Paidós.

– Laurent, É. (2019). Política del pase e identificación desegregativa. Revista Lacaniana de Psicoanálisis, n.º 26, Buenos Aires: EOL-Grama, p. 103.
– Miller, J.-A. (2008). El banquete de los analistas. Buenos Aires: Paidó
s.

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