El pasado 11 de noviembre, en el marco del Espacio de Enseñanzas del Pase de la CdA,
contamos con la participación de Enric Berenguer en la Sede de la ELP en Granada,
quien en su intervención refiere que va a tratar de reflejar en qué momento está el
trabajo sobre su testimonio.
A partir del título “Del fantasma al sinthome… ¿sin retorno?”, trata de reflexionar
sobre un periodo en el trabajo analítico, el del atravesamiento del fantasma, así como
de una serie de elementos finales en los que se localiza el elemento más real del
síntoma, el sinthome, relacionado con lo que Lacan plantea como acontecimiento de
cuerpo.
Inicia la temática planteando que un psicoanálisis tiene como motor fundamental al
síntoma para que el sujeto pueda llevar a cabo el cuestionamiento sobre su relación
con el saber y la verdad. En definitiva se trata de resolver lo que se presenta como un
sufrimiento, a través de una modalidad particular de búsqueda de la verdad, esto es lo
específico del psicoanálisis.
Freud es quien vinculó el síntoma con la verdad bajo la fórmula de una verdad
reprimida, punto fundamental a la vez que controvertido, sobre todo por el
cuestionamiento que hace Lacan a partir del estatuto del saber y la verdad a lo largo
de la experiencia analítica y las consecuencias sobre la noción de fin de análisis a
partir de su última enseñanza.
Plantea que, en su caso, el atravesamiento del fantasma no se produce de una sola vez,
y quiere hacer especial hincapié en el atravesamiento de un elemento muy específico
del fantasma que se había resistido al trabajo analítico, es en este punto en el que está
trabajando ahora, tratando de pensar la dimensión del sinthome desde ese momento
hasta lo que consideró el final que justificaba su presentación al dispositivo del pase.
Hace referencia a la construcción y al atravesamiento del fantasma, el primer término
es lo que permite que pueda tener lugar el segundo; construcción y atravesamiento,
términos fundamentales en los que Lacan se basará para formalizar el final de análisis
y el mecanismo del pase en la Proposición del 9 de octubre de 1967.
Ahora bien, si en su título invierte los términos del curso de Miller, Del síntoma al
fantasma y retorno, es por lo que pone de relieve de manera discreta la última
enseñanza de Lacan respecto a la noción de fin de análisis, ya no planteada en torno al
atravesamiento del fantasma, sino poniendo el foco en lo mas real del síntoma del
sujeto, hasta localizar lo más singular de su forma de gozar; llegando a la fórmula de
Lacan del Seminario 24 “identificarse con el propio síntoma, aunque manteniendo
cierta distancia respecto a él”. Sinthome sería el nombre de esa identificación al
síntoma en tanto depurado de sentido, a la vez que formación mixta entre síntoma y
fantasma reducida a su dimensión de resto, por tanto incurable.
Nos da como referencias el Prefacio a la edición inglesa del seminario 11 de Lacan y el
curso de Miller Sutilezas analíticas, para localizar una nueva versión de la noción de
final de análisis y de pase que se contrapone a lo propuesto en el texto de 1967. Se
trataría de un final de análisis planteado, no tanto por la obtención de una verdad,
como por la demostración de una satisfacción vinculada al núcleo más real del
síntoma; algo totalmente opuesto a la insatisfacción con la que el neurótico vive el
síntoma que lo lleva al análisis.
Su título “Del fantasma al síntoma” que parafrasea al de Miller pero invirtiendo los
términos, trata de situar en su experiencia el tiempo que se abre desde el
atravesamiento del fantasma hasta la depuración del núcleo mas real de síntoma así
como el modo en que emerge vinculado al cuerpo, revelando su esencia de goce.
Lo que plantea es que el fantasma enmarca un sentido de sufrimiento en el síntoma,
pero que lo que deja fuera del marco es toda una dimensión de la satisfacción del
síntoma; algo que estaba fuera del marco y por eso no se veía.
A partir de la desestabilización del marco del fantasma, Enric diferencia dos reales; el
prehistórico y trasnhistórico por un lado, y el real que es efecto de la ficción que se
construye a partir de ese primer real. Plantea que el fantasma produce una
equivalencia entre una significación y ese real. Constata que, como consecuencia de la
desestabilización del marco del fantasma, el sentido del sufrimiento y de la felicidad se
reescribe de un modo insospechado, siendo diferente las maneras de vivir el goce.
Tomando elementos de su testimonio, nos sitúa en el acontecimiento traumático a
partir del cual se articuló su historia neurótica: el accidente de su abuela que conllevó
la amputación de una pierna y la muerte tras grandes sufrimientos. Acontecimiento
que supuso un punto de inflexión “un antes y un después”.
El trabajo analítico a partir de los síntomas que lo llevan al análisis, la tristeza, la culpa
y la vergüenza, y que tuvieron como consecuencia la inhibición, permitió la
elaboración de un significante, “sinvergüenza”, S1 fundamental que participó de
manera significativa en resolver su complejo de “culpa-vergüenza”. S1 que había
tenido una participación decisiva en la estructuración de su fantasma fundamental. Lo
que había dado lugar en su vida a toda una elaboración fantasmática en torno a la
transgresión y la rehabilitación heroica.
Será la reactivación del trauma a partir de un accidente lo que permitirá, tras años de
trabajo bajo transferencia, alcanzar elementos no obtenidos antes en la construcción
del fantasma. Ahora bien, lo que más le costó situar fue precisamente la dificultad para
separarse del goce que obtenía del saber fantasmático, “la construcción del fantasma
pasó a formar parte del mismo fantasma”, esta es su tesis; era por tanto un modo de
gozar que se puso de relieve en un sueño donde se evidenciaba el goce obtenido como
enseñante en una posición de saber. Será otro sueño, el del “despertar del sueño del
fantasma” el que termina destruyendo el ensueño de poder vivir gozosamente del
saber de la neurosis; saber sobre la neurosis que había sido colocado por el sentido
del fantasma en un lugar privilegiado. La desactivación de ese elemento fantasmático
clave trajo consigo la caída de los pilares en los que se había sostenido su deseo en la
vida, construida alrededor de ese objeto agalmático del saber sobre su neurosis.
El efecto a nivel subjetivo fue de vaciamiento tocando lo que había operado como
causa del deseo tanto de analizante como de docente y psicoanalista. Será la existencia
de la Escuela y del mecanismo del pase lo que le permitirá reanudar la tarea.
Enmarcar ese momento de elaboración en el horizonte del pase tuvo un efecto
inmediato, surge un significante totalmente inesperado que da cuenta del
acontecimiento del cuerpo en torno al cual se había desarrollado la neurosis, “sglaí”,
asociado a un momento de caída, de sentimiento de vértigo que se produjo a la edad e
5 años ante el pensamiento de haber deseado la muerte de su abuela. Concluye
planteando que el verdadero descubrimiento del final de análisis lo cifra en descubrir
que el sglaí, esa sensación corporal, era el punto en común de una serie de vivencias
que no eran solo de miedo o displacer, sino que también formaban parte de vivencias
de placer y satisfacción.
Será también a partir de un sueño en el que aparece una forma particular de lo que
podía ser el sglaí y el modo de satisfacción fantasmática que en su vida había estado
vinculado a experiencias con el riesgo y con la solución heroica, que tome la decisión
de presentarse al dispositivo del pase.
Concluye su elaboración planteando que al final del análisis se identifica una marca de
goce que no se puede cambiar, pero sí se puede decidir qué se hace con eso, de ahí que
en su título ponga “¿sin retorno”? entre interrogantes, como algo a demostrar.
María José Olmedo

Reseña del trabajo de Enric Berenguer sobre su testimonio de Pase