Reseña publicada en el blog de la ELP el 11 de abril de 2025, por Rosalia Delmas.

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El 14 de marzo de 2025 Málaga se vistió de gala para la inauguración de su festival de cine. ¡Qué momento más oportuno para disfrutar de la conferencia de Dalila Arpin, “Charles Chaplin, o cómo divertirse seriamente”! Un verdadero viaje por el cine, divertido pero serio, al encuentro de Charles Chaplin, artista polifacético que supo convertir su pasión triste en arte.

Dalila Arpin es psicóloga y psicoanalista en París, AME, miembro de la ECF y de la AMP. También es autora del libro Parejas célebres: lazos inconscientes, una obra fascinante que explora en profundidad la intimidad de ocho parejas célebres desde una perspectiva psicoanalítica.

El recorrido de la conferencia empieza, cómo no, por Freud quien veía el humor como una vacuna contra el sufrimiento: permite tratar el sufrimiento con los mismos medios que lo provocan. En “El chiste y su relación con el inconsciente1, Freud señala que el humor surge cuando nos reímos en lugar de irritarnos, extrayendo placer de lo que en un principio nos hace sufrir. Es una manera de extraer una ganancia de aquello que en un momento hace sufrir. En “El humor”2 aporta un elemento nuevo: el superyó no solo castiga, sino que también consuela. Tiene la capacidad de atenuar el sufrimiento al ponerlo en perspectiva con situaciones aún más trágicas. Según Freud, el humor constituye una serie de estrategias que la vida psíquica del ser humano ha desarrollado para escapar del sufrimiento. En este proceso, adquiere una dignidad especial: sublima el dolor, lo convierte en otra cosa.

Dalila Arpin nos conduce entonces por senderos lacanianos. Lacan afirma que lo cómico brota de la sorpresa que define en “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”3 como el momento en el que el sujeto se encuentra sobrepasado por algo que es más o menos de lo que esperaba, pero que, en cualquier caso, se presenta como único. El humor es entonces un tratamiento porque procura un surplus de satisfacción, lo que Lacan denomina plus de goce. Lo propio del inconsciente no es un depósito de saber oculto, sino lo que aparece como marca, falla o ruptura. Las formaciones del inconsciente son, precisamente, fracasos desde el punto de vista del discurso consciente. Este fracaso tiene un nombre: la no-relación. Esto significa que el saber inconsciente siempre aloja una falla insuperable. La risa se produce en el punto mismo de esta falta constitutiva del inconsciente. Lo que la provoca es la emergencia de este uno sobre el fondo de su inexistencia. El humor trata entonces un real- el real del uno que no hay- y lo hace a través de la sorpresa. Lo cómico encuentra su resorte en la existencia de la no-relación. En el cine de Chaplin, aunque algunas de sus películas terminan bien, el fracaso persiste en los múltiples imprevistos que su personaje debe atravesar.

Charles Chaplin nació en la pobreza extrema del sur de Londres en 1889; su infancia estuvo marcada por la ausencia paterna, la enfermedad de su madre y la precariedad constante. Sin embargo, un hecho fortuito selló su destino: cuando su madre perdió la voz antes de una función. El pequeño Charles subió al escenario y, entre gestos cómicos y espontaneidad, conquistó al público.

Desde entonces, su vida osciló entre la tragedia y la capacidad de sublimarla en arte. Lo que Freud y Lacan teorizaron sobre el humor, Charlie Chaplin lo llevó a la pantalla como un verdadero artífice de la risa: lo cómico brota del fracaso, de aquello que no encaja, de la imposibilidad de la relación.

Su cine nos hace reír porque sus personajes tropiezan con la realidad, pero la transforman a su favor. Como en Tiempos Modernos, donde el protagonista es literalmente engullido por la maquinaria industrial, pero convierte la alienación en una danza cómica.

Más allá de la pantalla, Chaplin lidió con una profunda melancolía. Su relación con el amor fue tormentosa; el encuentro con Oona O’Neill, una joven ajena al mundo del espectáculo, le permitirá un cambio de posición: de objeto de las mujeres a sujeto amante. Logra sobrepasar la tristeza cuando consciente a tomar a una mujer que no es su madre como objeto de su deseo. Con ella podrá finalmente ser padre de 8 niños.

Salir de la conferencia fue como terminar una buena película: con una sonrisa en el rostro y en mente, el entrañable personaje The Tramp, libre y aunque profundamente solo, nunca solitario. Chaplin supo hacer del humor su arma y su refugio. Como él mismo decía, el humor nos ayuda a soportar las vicisitudes de la vida y a recordar que, incluso en medio del caos, siempre hay espacio para la poesía.

 

Rosalía Delmas Posada

Socia de la sede de Málaga de la Comunidad de Andalucía de la ELP.

 

Notas:

  1. Freud, Sigmund. “El chiste y su relación con el inconsciente”, Obras competas, vol. VIII. Amorrortu, Buenos Aires, 1991, pp. 1-247.
  2. Freud, Sigmund. “El humor”, Obras completas, vol. XXI. Amorrortu, Buenos Aires, 1992, pp. 153-162.
  3. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 1991.
Reseña de la Conferencia de Dalila Arpin: “Charles Chaplin, o cómo divertirse seriamente”. Por Rosalía Delmas Posada.